sábado, 10 de marzo de 2012

Nuestra “eternidad”.



Hemos perdido la eternidad.
¡Qué rápido se nos pasó!
Nuestro querer en el aire se disolvió,
sus corolas marchitaron
como una triste flor en medio del pantano.

Entre mis manos se apagan las estrellas,
en ellas se escapa el aire.
Ya hace tanto tiempo
que tus ojos esquivaron a los míos.
Que tus besos son negados.
Tu mano ya no embona en la mía.

Eras tan presente en mis latidos,
te sentía tan cerca, como la abeja a la flor.
Creí que así como cada día sale el sol,
que así siempre estarías...
¡Qué nunca te irías!
Y hoy herido, cual animal salvaje,
cae ante mis pies tu recuerdo.


© Marco A. Ramírez A.
De mi obra: Cuando habla el corazón
No. de registro: 03-2015-052510340800-14
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