miércoles, 22 de febrero de 2012

Soledad.



Duele estar en la lobreguez de su amarga soledad
buscando y rebuscando entre las paredes de su cuarto;
mas ella ya no está ahí, no, ya no, ella ha marchado
al horizonte con el eco de la promesa de un futuro mejor.

Ahora solo le queda -tristemente, lo admite-, añorar
lo que alguna vez quiso fuera para sí,
pero que terminó solo como una ilusión más.

Y allí solo queda el vacío de su ser: en su almohada
el perfume de su cabello, 
en el colchón el relieve de su cuerpo... 

¡Qué si la tuvo y no le tuvo, si fue suya o no!
Cambió su cabello, su manera de vestir...

Esta noche ante él descansa un viejo camino,
que tantas veces ha cruzado en su pasado.
Lo andará, caminará por las calles, avenidas y bulevares...
¡Qué importa si son sin salidas!
En su vida ya no hay un sentido. 

¿Qué esperas, Muerte?

Ve a por él. ¡Llévale!
Ya se han apagado sus ganas de avanzar,
ha perdido sus colmillos,
ahora solo es un lobo 
que no puede más luchar...


© Marco A. Ramírez A.
De mi obra: Cuando habla el corazón
No. de registro: 03-2015-052510340800-14
Todos los derechos reservados.
Safe Creative #1202201115654

2 comentarios:

CONNY dijo...

Hermoso tu poema amigo, siempre me ha gustado como escribes. Un saludo con un beso

Lee Erick dijo...

Hola, Me gusto mucho tu poema, escribes bien espero y te eches una vuelta por mi blog y si gustas leer mis poemas n_n