miércoles, 26 de octubre de 2011

Noche sin ella.


Esas largas madrugadas
en que asomo a mi balcón,
la brisa, impregnada
con su dulce aroma,
desliza sobre mi cara
e incrusta en mis mejillas.
El silencio de las auroras,
el eco de las estrellas,
el tenue resplandor de la Luna,
reflejado en el espejo
de la noche;
los grillos silenciados
y el murmullo de su adiós:
avivan a mis memorias.
Esperando su regreso
enciendo un cigarrillo
y como a él
fumo su recuerdo;
como agua de arroyo
bebo sus ausencias,
y cual fruta madura
devoro sus pecados…


© Marco A. Ramírez A.
De mi obra: El silencio de mi voz.
No. de registro: 03-2011-112212335300-14
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