sábado, 28 de mayo de 2011

Amantes.


Él, ataviado en su traje,
vagando entre girasoles
con la noche se confunde.
Un par de ojos profundos,
en su rostro cincelados,
un abismo en su mirada
y a su lado las veredas,
un andar quedo y sereno
y su voz cual mil tornados
que aleja incluso recuerdos.

Ella, etérea como el tiempo,
callada e inmensa como el cielo,
envuelta en nubes de caracoles
y en su vestido de seda:
se desliza entre la noche
y hace luz al horizonte.
Erigiéndose en su pecho
un par de senos blancos,
al tocarlos se encienden
como un millón de luceros.

Sus blancas colinas y sus muslos:
el camino que él ha de explorar,
la llama que en sus entrañas
arde como el mismo infierno
incitándolo a pecar.



© Marco A. Ramírez A.
De mi obra: Poemas de un no poeta.
No. de registro: 03-2011-062412075800-14
Todos los derechos reservados.

1 comentarios:

J.ORS,H. dijo...

Saludos Marco. Que gusto volver a leer algo tan ameno. Me gustaron mucho tus amantes, aunque él parece algo tristón.
Cuídate amigo.
Un fuerte abrazo.
Julio.