miércoles, 9 de febrero de 2011

Los ecos de su pasado.


Incrustadas sobre su alma
las memorias, de una vida
sepultada en el ayer,
le enseñan que el tiempo cruel
ni un segundo le permite
de su pasado cambiar.

Observando en su interior,
espera poder hallar
una pronta solución,
mas hoy todos sus errores
reclamando van su nombre,
entre los ecos de alambre,
le recuerdan que jamás
de ellos logrará escapar.



© Marco A. Ramírez A.
De mi obra: Escritos, poemas y versos. Volumen II.
No. de registro: 03-2011-032212383200-14
Todos los derechos reservados.

7 comentarios:

Andrea Mancini dijo...

Muchas os sentimos así... sin duda.

Lo que pudiera decir de este poema, esta por demás.

Gothic Embrace dijo...

cuando los vastos recuerdos
nos apricionan, y la
voz en el fondo del alma
apenas se escucha

vivimos en esa telaraña
del pasado donde ni la sed
de un despertad no parece posible.

mas sin embargo, sera posible
que exista una red que nos pueda
abrazar y poder sostenernos en
esos inquietables abismos?


exelentisisimo poema.... me identifico... cuidate mucho.

juanca dijo...

Excelente blog!, me da gusto que exista gente como tú y como los de arriba!.

Te invito a pasar al mio, no tengo tu talento pero trato.


Saludos, Marco!

Joyce M. Medina Celi dijo...

¡Impecable!
Y es muy cierto que millares nos identificaremos con este :)
Me ha gustado, como siempre .

Estuve de viaje de nuevo Y.Y. Espero quedarme en la ciudad lo suficiente antes de volver al campo pues se lo prometi a mi abuelo.

Extrañaba leerte.
Gracias por visitarme cada vez que puedes.

Saludos y un abrazo inmenso.

Anónimo dijo...

¡Excelente! Me has hecho identificar con él.
Escribes muy hermoso, te felicito, amigo.

(`*•.¸ •๋● Àńĭ •๋●¸.•*´) dijo...

Hola, amigo =)
Excelente.
ME encanto !!!

El tiempo no permite cambiar el pasado pero si sanarlo en ocasiones, en el presente podemos corregir aquellos errores.

Ya extrañaba leerte ;)
Saludos!!

Conny dijo...

Hola Marco, me gusto mucho tu poema, gracias por compartir tan bonitos escritos, tu blog es unico.
Un beso